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  • Aprende a ser optimista y vive más y mejor

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    El impacto del optimismo llega a todos los niveles. Por increíble que parezca el nivel de optimismo de los estudiantes de derecho antes de comenzar su primer año puede predecir sus ingresTodas las entradasos 10 años después. (Carver et al)

    El optimismo es muy poderoso. He podido comprobar esto muchas veces con mis pacientes en consulta y hoy me encanta poder aportar datos que os expliquen el porqué. Sabíamos que podía afectar a la salud, al bienestar general y a las relaciones personales pero su impacto va más allá. Recientes estudios demuestran que su influencia puede incluso afectar al desarrollo laboral y al nivel de ingresos.

    No todas las personas son optimistas por naturaleza pero estamos de suerte, el optimismo se puede entrenar.

    Los beneficios de ser optimista

    En numerosas ocasiones se ha demostrado que las personas optimistas se encuentran mejor que las pesimistas. En general los optimistas, al ser preguntados, informan de más emociones positivas y menos negativas incluso cuando están pasando por situaciones difíciles.

    El impacto en la salud con datos objetivos se ha demostrado también. Un estudio realizado con pacientes intervenidos del corazón demostró que los pacientes catalogados como optimistas antes de la cirugía informaban de mejor calidad de vida, mayor actividad física y más felicidad pasados seis meses de su cirugía.

    Se ha visto también que en estudiantes universitarios sometidos a altos niveles de estrés en carreras de alto rendimiento, los optimistas presentan menores niveles de estrés, depresión y sensación de soledad.

    Los beneficios afectan a casi todos los aspectos de la vida: mejores relaciones interpersonales, mayor calidad de vida, mayores sensaciones de bienestar…

    ¿Qué hace un optimista que yo no haga?

    Ésta es la pregunta del millón, por fin tenemos respuesta. No hacen una sola cosa, la receta tiene muchos ingredientes. Ser alegre es algo positivo pero el impacto de la alegría, aunque potente, no es suficiente.

    A continuación, unas cuantas cosas que un optimista hace y un pesimista no.

    Las personas optimistas afrontan mejor.

    Cuando un optimista se enfrenta a un problema siente la convicción de que puede lograr resolverlo. Esta creencia hace que las personas optimistas sigan esforzándose. Los optimistas persisten y por eso son más efectivos resolviendo problemas.

    Los optimistas utilizan estrategias que les protegen del malestar emocional.

    Ante un problema un optimista intentará ver la situación de forma positiva, estará más inclinado a aceptar la realidad o a usar su sentido del humor. No sólo sentirá más emociones positivas que un pesimista, además ese estado emocional más estable le mantendrá la mente despejada para evaluar posibles soluciones.

    El optimista o intenta o acepta.

    Tan importante es intentar cambiar algo que nos parece controlable como aceptar cuando no es posible hacer nada. Un optimista realiza este ejercicio con más facilidad. Aceptar lo que no se puede cambiar ahorra fuerzas y recursos y estos pueden ser utilizados para conseguir otros objetivos.

    Los optimistas aprenden más.

    Un pesimista evita y escapa de una situación, el optimista siente que puede obtener un buen resultado y por ello se lanza a realizar la acción. Cuando intentas y no consigues algo aprendes del proceso. Cuando te quedas bloqueado y no actúas no puedes aprender de la experiencia.

    Y mucho más. Ésta es solo una muestra de las actitudes de un optimista pero hay muchas más…

    Aprende a ser optimista

    «Desarrollar el optimismo es cómo cuidar una planta, si le dedicas tiempo crece».

    Está claro que los optimistas tienen una buena razón para seguir siéndolo. Ya sabemos que muchos estudios han demostrado que el optimismo es la mejor actitud ante la vida. La noticia interesante del día nos la da un estudio de la Universidad de Nueva Inglaterra en Australia. Es posible entrenar el optimismo.

    Este ejercicio es muy efectivo.

    Se ha demostrado que una intervención breve como el ejercicio de «El mejor yo posible» mejora el optimismo. Esta es una intervención sencilla que puede realizarse en una sola sesión y que invita a los participantes a imaginar un «yo futuro» que ha trabajado duro y ha conseguido todos los objetivos vitales deseados.

    Si una intervención breve es capaz de generar niveles más altos de optimismo imagina lo que un entrenamiento más largo podría hacer.

    ¿Y tú qué piensas? ¿Crees que el optimismo podría cambiar tu vida?

    Comparte y cuéntame tu experiencia en los comentarios, o si te apetece escríbeme a contacto@boluferdegea.com

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